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viernes, 12 de abril de 2013

Rojo, corazón de terciopelo


Cupcake Red Vevet



Quede fascinada cuando descubrí en la red esas tartas rojo sangre con esa cobertura blanca como la nieve y creí que sería imposible que alguna vez me atreviera a hacerlas, mucho respeto me daban.


Dice la leyenda que fue servida por primera vez en el Hotel Waldorf Astoria en New York en 1920, y que consiguieron  la receta  después que una señora pagara su estancia a cambio de ella.
Su color rojo parece que tiene su origen en las cocinas de los esclavos americanos que utilizaban en la elaboración de sus tartas remolacha. 


No existe boda que se precie en Estados Unidos que no lleven su tarta de Red Velvet, son escandalosamente atractivas, provocativas y una vez que se ven no se olvidan, y que decir cuando ya se prueban.




Realmente tienen un nombre precioso, Terciopelo Rojo, haciendo honor a su color y a su sabor, tan suave y delicado.  




Ha sido un placer hacer estos Cupcakes y sobre todo saborearlos de principio a final. 
Os contaré que suelo comerme uno con cada hornada, pero esta vez, con los bizcochuelos rojos, perdí la cuenta, porque además con esta receta salen 24 preciosos pastelitos. 





Tengo que decir que antes de hacerlos leí montones de recetas y me decidí por la publicada en  El rincón de Bea, donde no solo lo cuenta espléndidamente, sino donde las indicaciones son precisas y concretas, garantizando el resultado.









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Bizcochuelo

240 ml de aceite de Girasol
240 ml de Buttermilk
2 huevos XL
1 cucharadita de vinagre blanco
2 cucharaditas de colorante rojo
350 g de harina
250 g de azúcar
¾ cucharadita de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de bicarbonato sódico
40 g de cacao en polvo
 

El Buttermilk se hace con 250 ml de leche a la que le añadiremos 15 ml de zumo de limón y dejamos reposar unos 10 minutos, sin batir.



Vainilla Cream Icing

240 ml de leche
20 g de harina
250 g de mantequilla pomada.
1 cucharadita de vainilla
200 g de azúcar blanca




 Bizcochuelo

Precalentar el horno a 170º y colocar las cápsulas en los moldes. 
Batir 1 minuto y a velocidad media 240 ml de aceite de Girasol, 240 ml de Buttermilk, los 2 huevos, la cucharadita de vinagre blanco, la cucharadita de extracto de vainilla y las 2 cucharaditas de colorante rojo.
Aparte tamizar los 350 g de harina, los 250 g de azúcar, los ¾ cucharadita de sal, la cucharadita de bicarbonato sódico y los 40 g de cacao en polvo.
Añadir los sólidos a los líquidos paulatinamente en tres veces a velocidad baja hasta que este todo integrado.




 Llenar las cápsulas en sus ¾ partes y al horno 30-35 minutos




Llenar cada cápsula en sus dos tercios y hornee unos 25 minutos, hasta que hayan subido y al pincharlos con una brocheta de madera, esta salga limpia.




Retirarlos del horno y enfriarlos en una rejilla.


Vanilla Cream Icing


Mezclar los 240 ml de leche con los 20 g de harina hasta que desaparezcan los grumos y calentar la mezcla a fuego suave y removiendo unos 3 minutos, nos quedara una bechamel clarita. Dejar entibiar.
Batir los 250 g de mantequilla pomada y los 200 g de azúcar blanca hasta que quede brillante e incorporar la cucharadita de vainilla.




Bajar la velocidad e ir añadiendo la bechamel muy poco a poco. Batir a continuación 2 minutos velocidad alta y meter en el frigorífico 30 minutos antes de utilizar.





Ya solo queda rellenar una manga pastelera con el preparado , boquilla redonda Wilton 1A  , y adornar el bizcochuelo ; por último coloque encima una frutita roja fresca o deshidratada.




Se coló un intruso...jajaja...buena pareja




.Que disfrutéis estos Cupcakes que por su color van directos al ...


  Corazón   
  

viernes, 29 de marzo de 2013

Fácil y Agradecida

Tarta de Queso Chocolateada



Hace años que  hago tartas de queso, pero esta es la que más repito, realmente porque es muy rica y muy fácil de hacer y porque no necesita horno. 




La tarta de queso es una de las más comunes y podemos encontrar millones de recetas, posiblemente todas especiales, pero esta es la mía, una más, bastante sencilla, aunque quiero creer que es distinta, quizás por la sorpresa de encontrarte el chocolate y el gusto peculiar de las deliciosas cookies.




El pastel de queso es uno de los postres más comunes del mundo y por lo que sé, quizás, uno de los más antiguos, el primer registro viene de los antiguos Juegos Olímpicos Griegos, los atletas la tenían en su menú 776 años a. de C, no me imagino aquella tarta de queso…jajaja.




Nueva York es experta en excelentes pasteles de queso y  Brooklyn es el lugar por tradición para disfrutarlos. Como por ahora no puedo ir a merendar tan lejos, cosa que ya me gustaría, es una excelente opción hacerla en casa y disfrutarla entre todos alrededor de una mesa. 


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Tarta

200 g de galletas Cookies de chocolate
50 g de mantequilla en pomada
2 tarrinas de queso crema
50 g o 2 barritas de chocolate negro para fundir
1 cucharada de mantequilla pomada
160 g de nata espesa
3 colas de pescado
4 cucharadas de azúcar glas

 ♥ 
Utilizo un aro  de 12 cm

Cobertura

Frutas rojas ácidas sin procesar
Mermelada de arándanos

Los frutos rojos son un problema para mi porque en esta zona donde vivo son difíciles de encontrar, por ello los compro congelados en el Lidl, para mí los mejores, ácidos sin azúcar, tal cual. La mermelada de arándanos la compro en Ikea, espectacular, puedo acabar comiéndomela cucharita a cucharita.





Triturar los 200 g de galletas no muy finas y mezclarlas con los 50 g de  mantequilla hasta conseguir una pasta rústica. Forramos con ella el fondo de un aro de 23 cms, bien apretado y a la nevera media hora.

Hidratamos en agua fría las 3 colas de pescado, las escurrimos bien y la mezclamos con los 150 g de nata caliente sin que llegue a hervir. Todo esto lo integramos con las dos terrinas de queso crema. Mezclamos todo bien y añadimos 4 cucharadas de azúcar hasta que quede una mezcla bien homogeneizada.

Sacamos la base del frigorífico y le ponemos encima una capa de chocolate negro que previamente habremos derretido al baño María con una cucharada de mantequilla y la devolvemos de nuevo a la nevera unos  15 minutos.

Pasado este tiempo, rellenamos el aro con la mezcla de queso, muy despacio para que la base mantenga su estructura y llevamos al frigorífico unas 6 horas. Sacarla una hora antes de consumirla.

Para desmoldarla, pasar un cuchillo fino por el borde del aro muy despacio cortando en la base con firmeza, que ofrecerá más resistencia, para que salga bien redonda. Encima colocamos unas cucharadas de mermelada de arándanos y los frutos rojos. Si lo preferís, solo los frutos rojos del bosque, su acidez complementan el dulzor de la tarta.









Y en Navidad con su traje de gala.














Esta tarta para mí es práctica por su tamaño, fácil por su elaboración, bonita por su aspecto y color, rica por las texturas, además tiene un corte chulo. 


♥  Bon appetit  ♥